Antes de triunfar mundialmente con películas en stop-motion como Nightmare Before Christmas (1993) y Corpse Bride (2005), Tim Burton dirigió este cortometraje en 1982. En esa época, aún no consolidaba sus relaciones con la empresa Disney, quienes se mostraban escépticos ante la obra del autor. A pesar de ello, y gracias al financiamiento de Tom Wilhite, Burton rodó Vincent, basada en un poema homónimo escrito por él mismo, inspirado a la vez en textos de Edgar Allan Poe, películas alemanas de los años 20' y la célebre figura de Vincent Prince, quien además es el narrator del relato. Recibió numerosos reconocimientos por parte de la crítica internacional, además de adelantarnos notablemente lo que después sería la clave de su éxito.
Interesante corto que funciona a la par con la música. Tuvo una gran repercución en la red desde su misma publicación. A pesar de ser bastante simple, es más provocador de lo que parece, ya que plantea una dura crítica a los que comercian con la felicidad: vendedores de anti-depresivos, falsos psicólogos y comerciantes, gestores de vacíos programas de televisión que no aportan nada, promotores de jornadas de auto-ayuda que dejan a la gente más estúpida de lo que ya estaba, entre otros. La pregunta sería: ¿es posible evitar ese dolor que nos ayuda a crecer y entender mejor la vida? ¿evadir ese dolor, es tan correcto como parece? La pregunta queda abierta.
Uno de los cortometrajes latinoamericanos más premiados y más caros de la Historia, debido a su larga producción. Por la complejidad de los films en stop-motion, se demoraron 3 años en grabarlo, trabajando minuciosamente cada detalle. La música estuvo a cargo de Café Tacuba y la interpretación de Catrina por Eugenia León. En el corto, se nos muestra el descenso de un hombre al reino de la Muerte, donde se celebra una gran fiesta bohemia que le hacer perder el miedo, reconociendo las bondades de la eternidad.
Siempre pensamos que tenemos los peores problemas del mundo, encerrándonos en uno mismo y creando una barrera hacia el exterior. Este cortometraje intenta (y logra) abrir tu mente, reflexionar sobre nuestros problemas y si de verdad es necesario caer en un hoyo sin fondo. Quiero decir, ¿nuestras dificultades son tan agudas como para sufrir por ello?
Una historia de amor maravillosa, imperdible. Eso no más puedo decir, tienen que verlo. Cortometraje dirigido por Iván Sainz-Pard.
Un cortometraje muy bien pensado, locura e intriga. Nacho Vigalondo logró en 8 minutos decir y demostrar lo que muchas personas no logran hacer en toda su vida por diversos factores. Uno de ello es la temible timidez.
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